Debo escribir las ideas que se me
ocurren inmediatamente. El mundo no me deja recordar. Algo fue trending topic.
Se acabó. #seacabó. Olas de fotos se suceden, llegan a la costa, pero la arena
queda seca y revuelta. Sucesivamente nuestra pobre memoria intenta mirar con
esfuerzo por el espejo retrovisor. No hay nada que mirar. El auto flota en el
vacío. Un vacío democrático: podemos viajar a cualquier parte. Nada nos lleva a
ninguna parte. Ante la (im)posibilidad de ser, nos arrolla la información que
ya no nos forma, sino que nos deja en la soledad, en la ansiedad de pedir más
fotos, más videos, más comentarios, más y más rápido, más grande: la trascendencia
de un pulgar hacia arriba.
(Puedo escuchar música, trabajar,
leer tuiter, buscar información sobre una película, anunciar lo que me gusta y
como me siento, coordinar reuniones y salidas a almorzar y comprar un arma que
llegará a mi correo; todo esto desnudo, sentado en un departamento que solo
tiene un baño, un colchón en el suelo y una conexión a internet.)
Por suerte está todo documentado,
una perfecta línea cronológica que indica tu fecha de nacimiento o de registro
en línea. Pensamiento linear en un mundo que emula una red neuronal donde todo
se cruza y ocurre simultáneamente mientras reviso noticias que no terminan de
acaecer mientras son publicadas o, simplemente, acaban cuando son publicadas y
rápidamente son sepultadas por decenas de noticias que la aumentan y
transforman en algo monstruoso que fallece para alimentar otro grupo de nuevos
eventos. Todo se pudre, todo debe ser reemplazado, todo debe mantenerse fresco
y brillante, luminoso y morboso. MisTeRioSO. Debe incitar. Carnada perfecta.
Ventana, ventana, ventana.
Me toco la cara con torpeza. Ver
provoca dolor. Ver provoca aislamiento ¿Cómo sobre/vivir en un mundo
tambaleante, a punto de explotar, a apunto de transformarse en una esfera
tecnológica que se devora a sí misma? Me toco la cara, siendo el
vidriometalplástico vivo. En realidad es una foto, etiquetas, comentarios,
llamadas a cientos de kilómetros de distancia que intentan extender la
presencia humana y darle una dimensión que no depende del espacio y el tiempo,
solo de la velocidad de conexión. En un mundo sin cables no existe posibilidad
de aferrarse a nada.
De pronto:
Información comercial que se adelanta a tus deseos, que los percibe y dispara:
HEADSHOT.
Me pregunto si la siguiente
barrera será el pensamiento o el alma, si romperemos la velocidad de la luz, si
viviremos en una forma increíble de instantaneidad en la que los diferentes
tiempos humanos se desvanecerán, uniendo el pasado, presente y un futuro, y
seremos una gran masa pensante que dejará de llamarse masa, que será conciencia
ilimitada y polimorfa, un gran sistema complejo que se reconoce como tal,
conformado por billones de almas deseosas de fundirse en una suerte de
trascendencia inmediata. El nirvana comunicacional. O simplemente pasará lo que
siempre pasa. Nos volveremos esclavos de nuestros propios medios y nos
hundiremos en una historia sin pasado, que busca ampliar y destruir sus
límites, pero no hace más que sumergirse en la ignorancia, super-esclavitud y
el falso sueño (somnolencia) del progreso. //Queda abierta la pregunta de
acceso y cobertura.
Mirar el círculo. Mirar el vacío
y la línea al mismo tiempo. Ambos son el círculo. Y no lo son.
Será que leemos internet acostumbrados
a leer libros, letra estoica. La televisión también tiene esa cualidad de
permanencia de la información (verdadera o no), a pesar de que las imágenes se
pasen y pasen y pasen. Digo permanencia por lo estática, por promover la
inercia al estar subordinada al poder, al no ser libre, al reducirse a la
elección de canales que, al final del día, son del mismo grupo dominante.
Pero en internet todos tenemos
espacio. En ese sentido, la verdad tiene otra cualidad: es absolutamente dinámica.
D
O
L
O
R
D
E
C
A
B
E
Z
A.
Lo que es hoy, ya ha cambiado, ya
es otra cosa, ya se ha replicado y transmutado (negándose o afirmándose). El
futuro no es lo que solía ser. Inflama y nos provoca neurosis, porque es
difícil comunicarse en estos nuevos términos más parecidos a la esquizofrenia.
Pensemos en la escuela, en donde
la autoridad de la información necesita que la verdad sea inalterable y eterna
porque de eso depende su lugar en el mundo jerarquizado en el que vivimos. Imagínate
que tu profesor deba desdecirse todos los días o ajustar lo que dijo el día
anterior. Su poder fundado en la verdad literal ya no tiene validez en nuestra realidad
electrónica. Quizás estamos ante el nacimiento de nuevas formas ideológicas, de
nuevas formas de relacionarnos, en donde la globalización transita a
autoritarismos cerrados que intentarán resistir la caída de la verdad eterna e
imperecedera, para pasar a cientos de microaldeas con múltiples formas de
verdad que, de alguna forma, lograrán comunicarse en otro medio más complejo
que la internet misma.
El ojo no es suficiente:
pestañear es una falencia.
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