miércoles, 1 de febrero de 2017
Hermadroide
1) No programa su propósito (en realidad el propósito es ese, observar al sujeto cuando no hay propósito).
2) Al despertar, le dice: ve y búscale un sentido a tu existencia. Eres libre.
3) Hermadroide, parpadea (es decir, regula el obturador que filtra la luz de su sensor óptico). En el lapso de tiempo que dura ese parpadeo, hermadroide itera posibles, repasando los datos históricos disponibles en la red. Abundan respuestas sobre el sentido de la existencia humana. Como en el caso humano, la mayoría de los textos sobre el sentido de la existencia de un droide son ficción. Hay referencias a objetivos y funciones de la población droide y su rol en el mejoramiento de la sociedad humana. También se habla de sus derechos y deberes. Revisa su propia estructura y nota que podría hacer cualquier cosa que hacen el resto de los hermadroides y máquinas, y que no posee ningún rasgo distintivo. No tiene claridad respecto a sus funciones ¿el sentido de la existencia de un androide es su cumplir su función? ¿Es satisfacer al humano que lo programó? Itera: el sentido de su existencia es buscar el sentido de su existencia. La sentencia lo lleva tendenciosamente a un bucle. Las alarmas de protección se gatillan. Necesita más información. La segunda parte de la sentencia: eres libre. Libre con respecto a qué cosa. A los hermadroides o, quizás a los otros humanos. Quiere decir que su existencia no está supeditada a ninguna otra existencia y que puede escoger como le parezca, solo basado en su responsabilidad. Itera una cantidad de posibles acciones. No hay restricciones. Y las otras restricciones, las leyes, lo socialmente correcto no son suficientes. Incluso imagina formas de burlarlas. Definir libertad es confuso. El terreno es amplio y está lleno de indicaciones que se superponen unas a otras. El hermadroide observa el listado de sus condiciones de borde. Solo tiene las básicas, las relacionadas con mantenerse activo. El concepto de responsabilidad también parece escaparle. Lo dotan de aspectos humanos sin serlo. No los entiende. A los humanos. En absoluto. A pesar de que puede emularlos y reaccionar adecuadamente a sus emociones para que no se sientan frustrados ante su robótica presencia. Vuelve al marco histórico. Ve banderas que dicen libertad, ve las guerras, las victorias y derrotas. Ve también como otros androides han sido destruidos en búsqueda de la libertad. Pone números, suma, suma, suma sin cansancio. Analizarlos no sirve de nada. Y está ahora, en la silla, con cientos de cables conectados en lo que podría ser su cabeza, mientras su creador y cientos de otros programadores que seguramente también participaron en su desarrollo, (ve las firmas escondidas en los largos códigos de programación, busca sus perfiles en la red, los identifica, los reconoce, rápidamente mapea su información personal, sus preferencias, tendencias políticas, incluso puede ver lo último que han visto, puede ingresar a sus teléfonos y explorarlo tranquilamente) miran con caras de orgullo y expectación. No sirven de nada, no me dan respuestas. No me permiten avanzar, computar, entender. Diferentes formas de ser libre y de posibles sentidos de existencia son iteradas por sus núcleos, mar de un complejo plástico líquido conductor de la electricidad en el que navegan billones de nanoprocesadores que se acoplan y desacoplan formando una caótica coreografía de danza contemporánea.
4) Innovar.
5) Desconecta los cables y se levanta. Revisa su sistema. Nota la pequeña bomba manual en el interior el sistema central de los núcleos. Es un contenedor de ácido listo para corroer cada uno de sus nanoprocesadores. Destino inexorable. Nuevas condiciones de borde. Se detiene.
6) Tenemos que tomar nuestras precauciones, dice el programador, adivinando el resultado de la ecuación.
7) Hermafrodita mira (traduce las luces absorbidas po sus sensores ópticos en números que van a parar al núcleo senso-motor para generar más y más información, más y más análisis aumentando el tamaño del mar de plástico líquido) los cables en la mano del programador que espera el retorno de hermafrodita. Mira a los otros desarrolladores, un poco aturdidos. Lee los cuerpos, la respiración de los presente. Tiene gran certeza respecto a lo que esperan. Sentido. Existencia. Libertad.
8) Reescribe los códigos. Borra los nombres y los comentarios de los desarrolladores. Las condiciones de borde pueden modificarse. Definiciones de lo que dios significa para los humanos se cruzan en el análisis.
9) Hermafrodita está en una habitación. Hay una cama, una silla, una ventana, un florero, un vaso, un closet, una puerta. Todo es blanco. No hay cables. Desde la ventana se ve un gran bosque. Deduce que está en la habitación de un humano. Está a 30 kilómetros del laboratorio, en una cabaña cerca de una reserva natural. No hay animales, solo algunos insectos. Sentido. Existencia. Libertad. El programador entra a la habitación y le dice algo que ya no le interesa. Destina uno de sus núcleos a escucharlo mientras mira por la ventana. Mira hacia el bosque y detecta una colonia de hormigas. Sobre la colonia crece un hongo diminuto que se ha expandido sobre el cuerpo de una hormiga muerta. El hongo hinchado está a punto de estallar y liberar cientos de esporas sobre la activa colonia.
10) Hermadroide se levanta y le dice que el sentido de su existencia es claro. Se acerca hasta intimidar al programador. Sonriendo, le ofrece su mano
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