Dos
hombres están sentados en una gran oficina de algún edificio corporativo. En el
exterior llueve.
-Duró
más de lo que pensamos.
-Nadie
pensó que se iba a acabar, es cierto. Pero si lo situamos en nuestra historia,
es decir, en la posibilidad de una historia total de la humanidad, fue bastante
breve.
-Pero
se sintió largo. Después de todo casi nos lleva a la extinción absoluta.
-Siempre
queda algo. No hay que exagerar tampoco. Es decir, funcionamos en la crisis. No
respondemos a otro impulso.
-No
es exagerar. Yo creo que, efectivamente, no habría quedado nadie vivo. Era una
forma de vida absolutamente inestable. Insostenible, sin sentido. Se está
poniendo helado.
-Una
breve inestabilidad. Ese es mi punto. Finalmente no fue una fuerza capaz de
apropiarse de todo, de cambiarlo todo, de llegar a todos los confines del
mundo. En algún momento se pensó que pasaría dada la rapidez con se propagó. Pero
no pasó. Se acabó de una forma u otra.
-Para
mí fue mucho. En verdad no sabíamos que estábamos haciendo.
-Si
lo piensas un poco, si intentas un poco mirar hacia atrás esto no es la gran
cosa.
-¿Cómo
no es la gran cosa?
-Mira
hacia atrás e imagina a la humanidad del ayer. Las cosas siempre han sido así.
-Es
cierto.
El hombre
se levanta y arroja un libro de
contabilidades al fuego.
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