viernes, 7 de octubre de 2016

Desnudos (IV)



Dos hombres están sentados en una gran oficina de algún edificio corporativo. En el exterior llueve.
-Duró más de lo que pensamos.
-Nadie pensó que se iba a acabar, es cierto. Pero si lo situamos en nuestra historia, es decir, en la posibilidad de una historia total de la humanidad, fue bastante breve.
-Pero se sintió largo. Después de todo casi nos lleva a la extinción absoluta.
-Siempre queda algo. No hay que exagerar tampoco. Es decir, funcionamos en la crisis. No respondemos a otro impulso.
-No es exagerar. Yo creo que, efectivamente, no habría quedado nadie vivo. Era una forma de vida absolutamente inestable. Insostenible, sin sentido. Se está poniendo helado.
-Una breve inestabilidad. Ese es mi punto. Finalmente no fue una fuerza capaz de apropiarse de todo, de cambiarlo todo, de llegar a todos los confines del mundo. En algún momento se pensó que pasaría dada la rapidez con se propagó. Pero no pasó. Se acabó de una forma u otra.
-Para mí fue mucho. En verdad no sabíamos que estábamos haciendo.
-Si lo piensas un poco, si intentas un poco mirar hacia atrás esto no es la gran cosa.
-¿Cómo no es la gran cosa?
-Mira hacia atrás e imagina a la humanidad del ayer. Las cosas siempre han sido así.
-Es cierto.
El hombre se levanta y  arroja un libro de contabilidades al fuego.     

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