Está
en lo que parece ser la cabina de control. Está arrodillado, frente un panel
que lleva horas tratando de entender. Manipula. Golpea con la poca fuerza que
tiene. Se derrumba. Llora. Intenta, pero no. Ni siquiera puede pensar en algo.
Pero no. No. Sigue llorando. Piensa en estupideces como la casa propia, el
auto, la familia con la mujer rubia y perfecta, los hijos, la parejita, tener
una casa en el campo, una camioneta gigantesca, envejecer, tener una jubilación
decente. Al mismo tiempo piensa en matarse. No, pero no. Tampoco se le ocurre
como. Aprieta su lengua contra su paladar, intentando controlarse. Aprieta los
dientes, respira con fuerza. De pronto piensa en los otros, en Azul, Azul lo
entenderá, Azul lo sacará del planeta. Javier vuelve.
Al
principio no le creen, pero dada su insistencia y su pena, Azul lo apoya. Sin
embargo algunos deciden quedarse. Hay una especie de despedida, de abrazo
final. Javier no participa. Toman cuanta comida pueden y se lanzan
sigilosamente hacia la nave.
El
viento aumenta. Todo parece resquebrajarse. No sienten la presencia de los
soldados rojos. Javier les insiste que suban a la nave. Hay dudas. Crece la
desconfianza, todo es demasiado perfecto. Lo acusan de traición, de que adentro
los esperan los captores para meterlos en esos huevos de contención. Javier tiene
un bloqueo, se aleja hacia la nave. Una criatura, como una estrella de mar
alargada, lo coge por el cuello. Javier siente cientos de miles de dientes
milimétricos que se clavan en su piel y se aferran como ganchos. Azul hace un
llamado a la calma. Yo entraré primero, sentencia.
Se
suceden largos segundos.
La
tierra se estremece. Es la colosal esfera de obsidiana que ha penetrado al
centro del planeta de los insectos. Hay relámpagos, que también son devorados
por la esfera. Todo converge hacia ella.
Se
escuchan chirridos de todas partes. Un soldado rojo sale desde el pórtico del
complejo. Mueve sus patas descoordinadamente, tropieza, se tambalea de un lado
a otro. Las criaturas temen lo peor. La estrella de mar aprieta con firmeza el
cuello de Javier que se deja mecer, laxo. Entrega. El soldado corre hacia la
nave, emite un sonido terrible, mueve sus brazos, como impulsándose. Azul les
grita que entren. Hay un momento de duda. Desde el complejo un oscuro tentáculo
repleto de ojos toma al soldado rojo que se desvanece: la piel escamosa, los
filtros, los cables, los insertos, el párpado, el ojo de mosca, los órganos
modificados, las vísceras, el esqueleto, todo es absorbido por el tentáculo que
abre sus ojos como si gritará. Finalmente la criatura emerge, hambrienta. Sin
dudarlo, las criaturas suben a la nave.
En
el suelo, Javier vuelve a la realidad. Azul les grita que entiende la nave, pero
necesita tiempo. Otra criatura, una especie de caimán bípedo, le ayuda con los
controles. Las luces cambian, la nave parece activarse. La criatura oscura se
acerca lentamente. Ruge, retorciendo sus brazos, agitándose, palpitando sus
ojos, preparándose para devorar la nave. Y, mientras se levanta, Javier lo
entiende. Corre en dirección a los tentáculos. Grita, hace señas, insulta,
intentando distraer al monstruo que contempla al pequeño muñeco de carne que lo
enfrenta. Ese es su rol en la película, el mártir.
La
nave parte y Javier se deja absorber. Ve como se alejan y siente como la
criatura lo consume lentamente, como si lo leyera. No solo entiende su
anatomía, también recorre sus pensamientos, sus recuerdos, el cielo estrellado,
su familia, la vida en el planeta Tierra. Electricidad lo recorre. No hay
dolor, solo dilución. En su último instante de consciencia, Javier entiende que
su sacrificio ha sido un error.
La
nave se aleja de lo poco va quedando del planeta de los insectos. No saben si
podrán llegar a alguna parte, la verdad es que apenas pudieron mover la nave. Azul siente
como la consciencia de Javier desaparece en un mar negro, en un asqueroso mar
negro repleto de millones de otras consciencias. Ve las pobres almas atrapadas
en la esfera oscura. Se siente observado, se aparta. Ruega a sus antepasados poder
encontrar la ruta de vuelta.
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